La vuelta a clases

La vuelta a clases esta cerca y es inminente como los padres nos preocupamos por la seguridad física y emocional de nuestros hijos. Pero además no atemoriza la idea que nuestros hijos se queden atrás académicamente, que “pierdan un año más” y que no tengan esos espacios de socialización tan necesarios para su desarrollo.


Evidentemente habrán algunos factores de los que no tendremos control, pero gracias a la evidencia cientifica de los últimos años hoy sabemos que hay factores de los que si tenemos control y que podemos hacer en el dia a dia para asegurarnos un regreso a clases con un cerebro listo para aprender.


La oxigencacion del cerebro es una pieza clave para que aprenda rápidamente, y para que tenga salud mental. Para ello debemos conbatir el sedentarismo al que nos lleva la vida actual. Debemos apagar las pantallas y promover el movimiento y la actividad en nuestro hijos y la familia.


Un cerebro oxigenado tiene un mayor volumen cerebral en el hipocampo y el lóbulo frontal, estructuras fundamemtales para la memoria y las funciones cognitias. Pero además un cerebro oxigenado tiene unca casacada química y hormonal que le permite sentirse tranquilo, seguro, en calma y atento, aspectos críticos para que un niño pueda aprender.


Un segundo aspecto crítico a considerar y conocer es la conexión existente entre el inestino y cerebro. Cuando comprendemos la relevancia de esta conexión logramos dimensionar que lo que ponemos en la mesa impacta directamente en el cómo piensan, cómo sienten y las decisiones que toman nuestros hijos.

 

Cada alimento que ponen en su boca altera los billones de microorganismos (bacterias, hongos, virus, protozoos y otros bichos) que viven en nuestro intestino. Y dependiendo de la calidad de estos alimentos será el resultado de la multiplicación de estos cientos de microorgaismos, la funcionalidad de ellos y de la actividad que tengan en nuestro intestino.





Entonces ¿Qué estan comiendo nuestros hijos? Pareciera que la alimentación tradicional es cargarlos de alimentios altos en azúcar y ultraprocesados que después de ingerirlos sube y baja los niveles de glicemia drásticamente afectando su atención y su estado de ánimo, sin mencionar los daños colaterales como la obesidad y la diabetes.


Debemos dejar de comprar los cerebales, los jugos, las gaseosas, las bollerías para enfocarnos en alimentos reales para las neuronas como los altos en omega 3 vegetal y animal, las frutas, las verduras y las harinas integrales.

 

Y como tercera herramienta enseñarles a enfrentar la incertidumbre ya que es una constante de los últimos años . Esta es una gran oportunidad para dotar a nuestros niños de una cerebro fuerte, habilidades emocionales y actitudes flexibles que les permitan adaptarse a las adversidades.

 

¿Y cómo lo enseñamos ? A través de las neuronas espejo. Nuestros hijos deben ver en nosotros un referente, una persona que acepta lo nuevo y diferente, que tolera los cambios, que responde a ellos de manera positiva y creativa. Que vean en nosotros una sed de aprender, a aprender sin olvidar que también es importante que nos vean experimentando los sentimientos difíciles, pero que nos vean afrontarlos y salir de ellos.

 

Comprender el cerebro y cómo funciona así como comprender sus  necesidades básicas nos permite tomar las mejores decisiones en este regreso a clases.


Después de casi dos años la incertidumbre es una constante, ¿Ingresamos a clases presenciales o virtuales?, ¿Cuáles serán los protocolos?, ¿La vacunación será obligatoria? La realidad es que no sabemos con certeza que pasará en este año escolar pero como padres hay 3 cosas que podemos hacer para preparar lo mejor posible el cerebro de nuestros hijos para el aprendizaje y para la salud mental en este nuevo ciclo.

 

Mantenga una rutina consistente, recuerde que el cerebro de los niños no comprende de forma plena el concepto de tiempo, no ordenan sus vidas en horas y minutos como lo hacemos nosotros, sino que lo hacen más bien por los acontecimientos que van sucediendo. 

Rutinas Básicas


Las rutinas en las actividades básicas de la vida como la hora de comer, de dormir, de jugar  y estudiar son claves para que se sientan en mayor control y con mayor seguridad para así minimizar la posibilidad sentirse estresados o ansiosos.

 

Priorice en el descanso. El dormir es un acto sumamente activo y necesario para el cerebro. Mientras dormimos ocurren cosas que solamente pasan cuando dormimos y son críticas para el desarrollo sano del cerebro.

Una de las más importantes tiene que ver con la conexión entre dos estructuras del cerebro encargamos del aprendizaje. El hipocampo y el lóbulo prefrontal se conectan durante el sueño y de esa forma se consolida la memoria potenciando el aprendizaje del niño. Por esto si quiere que su hijo saque el máximo provecho escolar dormir es clave.

 


Enséñeles herramientas para gestionar el estrés. Indudablemente este año se encontrará con momentos de incertidumbre, de angustia, de estrés y por eso practicar con ellos algunas herramientas para que puedan gestionarlo sanamente en el momento que lo sienta.

Una herramienta infalible es la respiración. A través de inhalaciones largas por la nariz y exh


alaciones pausadas por la boca conectamos el bulbo olfatorio con la amígdala, el centro de las emociones, y le ayudamos a tomar control de sus sentimientos y pensamientos. Con únicamente cinco inhalaciones y exhalaciones es lo que necesita para sentirse mejor. Y después hacer de ello una práctica cotidiana.

 

Comprender el cerebro y cómo funciona así como comprender sus  necesidades básicas nos permite tomar las mejores decisiones en este regreso a clases.

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